Juande Ramos ha dejado tirado al Sevilla para ganar pasta en el Tottenham. Como profesional es muy lícito. Fenómeno. Uno lo que quiere con su trabajo es, ante todo, ganar dinero. Y luego, si se puede, prestigio. Claro que el Tottenham no es el Arsenal, ni el Chelsea, ni el Liverpool, ni el Manchester United, ni si me apuran, el Everton.
Lo que ésto demuestra, y se puede extrapolar a la vida diaria del resto de los mortales, es que lo firmado es papel mojado. A quién le importa dejar su firma si cuando se cansa se va sin más.
Por eso es gracioso lo de los contratos indefinidos y la seguridad laboral y más memeces que sólo se creen los políticos de turno en épocas de elecciones.
En fin, lo que está claro es que, como en tantas otras cosas, si uno quiere algo debe ser egoísta y pensar en sí mismo. Enhorabuena, Juande.
P.D. Si no te hubieras ido, te habrían echado si perdías dos o tres partidos más. La memoria no es que sea frágil, es que no existe.
sábado, 27 de octubre de 2007
PARA QUÉ SIRVEN LOS CONTRATOS
Publicadas por
César Suárez
a la/s
1:46
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