martes, 20 de noviembre de 2007

INVASIÓN DE LOS MERDELLONES

La palabra merdellón, o su versión femenina, merdellona, es muy típica en el vocabulario malagueño. Es, para que lo entiendan bien, como un niñato/a de entre 15 y 20 añitos que sólo se entienden hablando a gritos, mezclando insultos con más insultos, y cuyo rasgo más característico es su vestimenta: ellos, pantalones de chándal, a ser posible blancos, con un montón de cadenas de oro, piercings y demás objeto de indudable valor y con el pelo rapado, con mechas en el flequillito para ir cortando el viento cuando alguien pasa por delante; ah, e irascible porque si le miras, incluso te pueden perdonar la vida.
Ellas tienen el mismo carácter y casi diría que la misma obsesión por los chándals blancos o rojos.

En fin, no me podía resistir a decir que hoy en La Rosaleda he sentido vergüenza ajena porque especímenes como estos, que se creen que su objetivo en la vida es que todos miremos cómo hacen el gilipollas, aunque para ellos sea lo más gracioso del mundo, han invadido el campo. Los jugadores, los amigos de Zizou y Ronnie han huído, como no podía ser de otro modo, despavoridos. Lo peor es que cuando se han visto solos en el césped, cómo iban a desaprovechar para demostrar que el hombre procede del mono: unos se colgaban en las porterías, otros de las redes, otros hacían acrobacias sobre la hierba... lástima que eso no fuera un circo. Cuántos cerdos de entre 15 y 20 años, ya maduritos, se podrían haber criado... Qué asco.

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