sábado, 27 de septiembre de 2008

RUMORES, BULOS Y BARRERAS DE SONIDO

Decía hace mucho tiempo un "periodista", no de carrera sino de oficio (de ahí las comillas), que "el rumor era la antesala de una noticia". Mal. Muy mal. Un bulo sin contrastar no puede ser ni siquiera atisbo de noticia. Y si está contrastado ya no es un bulo, sino una confirmación de un hecho.
Viene ésto a colación por lo que pasó ayer en Málaga. A todos, desde Torrox hasta Benalmádena, nos sorprendió el bombazo que escuchamos a eso de las diez de la mañana. Quien más quien menos pensaba que Eta había vuelto a actuar en la Costa del Sol. Así que, claro, los rumoristas hicieron su agosto. O su septiembre, según se mire. Y uno, a pesar de años de experiencia, se queda asombrado de las barbaridades que el boca a boca hace. Por hacer hace hasta daño. Y asusta, mucho.
Así que lo que, según la versión del Ministerio del Interior, fue un avión, o dos, rompiendo la barrera del sonido a su paso por el espacio aéreo de Málaga, para muchos pasó lo siguiente:
"Ha sido una explosión controlada por debajo de las obras de la autovía"; "Eta ha puesto una bomba en el Cuartel de la Guardia Civil que está al lado del Hospital Materno"; "En el Obispado. Allí la bomba ha matado a dos curas que estaban de guardia"; "Una bomba, sí, sí, en el Palacio de Justicia, en el sótano";
Eh, que hay más, como el del "meteorito, que no sé si ha caído en el mar o ya en la tierra".
No os riáis. Bueno, qué caray, ¿por qué no?. Si es hasta gracioso, siempre que no tengas amigos o familiares que trabajen en ese cuartel de la Guardia Civil o en el Materno, o en las obras de la autovía o en el Obispado o en el Palacio de la Justicia o... como paseante al que un meteorito le llega a abducir...
Para que luego diga algún lumbreras que "el rumor es la antesala de la noticia".

martes, 16 de septiembre de 2008

EL FALSO ESTADIO OLÍMPICO DE SEVILLA

Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Es uno de los miles de refranes que inundan nuestra vida. De ejemplos estamos llenos. Pero el que me sigue llamando la atención, y mucho, es el de insistir una y otra vez en una gran mentira. Claro que a fuerza de repetirlo tantas veces, quien más quien menos se lo termina creyendo.
Me refiero al estadio de la Cartuja. Ese gran espacio deportivo que costó tantos y tantos millones de euros a los andaluces, no sólo a los sevillanos, y que se muere de asco viendo cómo su función es la de dar sombra a cuatro árboles mal puestos en su exterior. Ni sirve, como justificaron entonces, para acoger los partidos del Betis y del Sevilla, y menos aún para albergar un gran mitin internacional de atletismo. Su gran razón de ser era convertirse en la piedra angular de las fallidas Olimpiadas que Sevilla ni siquiera estuvo cerca de organizar.
Pero aún así, a pesar de no haber sido sede de unos Juegos Olímpicos, una gran mayoría sigue insistiendo en denominar a ese estadio de la Cartuja, su verdadero nombre, como Estadio Olímpico. Ya pueden mirar en la wikipedia (que en ocasiones se equivoca), ya puede tener las dimensiones de su pista de atletismo en base a los criterios del COI, o ya pueden aspirar a cientos de Juegos, que no por ello ese estadio podrá ser calificado como Olímpico. Ese honor sólo cabe a los que han sido sede de unas Olimpiadas, no al que haya optado a ellas. Preguntad al Comité Olímpico Internacional, anda.
Así que dejémonos de más mentiras y de engañar al prójimo. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.